¡Ah!, ojalá puedas apresurarte hacia tu amante,
como una gacela macho que
huye en el desierto.
Sus pues están heridos y sus miembros cansados,
el
temor habita en su pecho.
Los cazadores la persiguen, los perros la
rodean,
el polvo que levanta la esconde.
Un reposo le parece una
traba
y elige como camino el río.
¡Ah!, ojalá puedas alcanzar mi
refugio,
antes que tiempo haya de besar cuatro veces tu mano.
Buscas el amor de tu amada,
Pues la Dorada
te la ha destinado, ¡oh amigo mío!
:)
La única, la amada, la sin par,
la más bella del mundo,
mírala,
parece el lucero del año nuevo,
en el umbral de una bella
anualidad.
Aquella cuya gracia brilla, cuya piel resplandece,
tiene
ojos de claro mirar,
y labios de dulce hablar.
Palabra superflua alguna,
jamás le oirás pronunciar.
Ella, la del cuello largo, la del pecho
luminoso,
posee una cabellera de lapislázuli hermoso.
Sus brazos
sobrepasan el resplandor del oro,
Cada uno de sus dedos es como un cáliz de
loto.
La de la cintura lánguida y las caderas finas,
cuyas piernas
preservan la belleza,
cuyos andares están llenos de nobleza,
cuando pone
los pies sobre la tierra,
con sus besos me arrebata el corazón.
Hace
que todos los hombres
Se vuelvan a contemplarla.
Y a aquel a quien saluda,
hace sentir feliz.
Pues entre los muchachos el primero se cree así.
Cuando
de su morada sale,
uno cree ver a Aquella que es única.
(Cantos de amor del antiguo egipto.trad;
B.Folch, editor Olañeta)
Con su
voz, mi amado turbó mi
corazón,
y me
ha dejado presa de la
languidez.
Vive
junto a la casa de mi madre,
y en cambio no sé cómo ir hasta
él.
¿Acaso, en mi aventura, podría mi madre ser
buena?
¡Ah!
Pues me iré a verla.
Mira, mi corazón rehúsa pensar en
él,
incluso cuando su amor me
arrebata.
Mira,
es un insensato,
Pero yo me lo
parezco.
No
conoce mi deseo de tomarlo entre mis
brazos.
No
sabe que hasta mi madre por él he
caminado.
Amado
mío, ¡ojalá Dorada
a ti me haya
destinado!
Ven a
mí, que vea tu belleza,
que padre y madre felices
sean,
que
los hombres todos te
festejen,
oh
amado mío, y te celebren.
(Cantos de amor del antiguo egipto.trad;
B.Folch, editor Olañeta)
Siete
días llevo a mi amada sin
ver.
Y
sobre mí se abate ya la
languidez.
Mi
corazón se hace pesado.
Hasta mi vida he
olvidado.
Cuando los médicos a mi casa
vienen,
Sus
remedios no me sanan,
Los magos expediente no
hallan,
No se
descubre mi
enfermedad.
Pero si me dicen: “Mira, ella está
aquí”,
Pronto
vuelvo e mí
Su
nombre es lo que me
reconforta.
Las
idas y venidas de su
mensajero
Mantienen a mi corazón
eterno.
Mi amada es para mí el mejor de los
remedios,
Para
mí es más que un formulario,
Su venida es mi
amuleto,
recobro la salud cuando la
veo.
Cuando
abre los ojos, mi cuerpo de nuevo es
joven.
Cuando
habla, me hace fuerte.
Cuando la tomo en mis brazos, aparta de mí todo
mal.
Ahora
de mí se ha alejado, siete días hace
ya.
(Cantos de amor del antiguo egipto.trad; B.Folch, editor
Olañeta)
Mi
corazón contemplar su belleza
esperaba
cuando
en su morada sentada me
encontraba.
Allí
encontré a Mehi, que en su carroza
pasaba,
rodeado de sus jóvenes
muchachos.
No sé cómo
evitarlo.
¿Pasaré junto a él sin
saludarlo?
Ya el
río se me aparece como un
camino,
Pues
no sé adónde mis pasos
dirigir.
Cuán ignorante eres, corazón
mío.
¿Por
qué quieres pasar junto a Mehi sin
hablarle?
Claro,
si paso cerca de él,
le revelaré mis
sentimientos.
“Mira, soy tuya”, le haría
comprender,
pero él gritará mi
nombrey me
entregará a la casa
de uno de esos que le
siguen.
(Cantos de amor del antiguo egipto.trad; B.Folch, editor
Olañeta)
"Si vas a la alcoba de tu amada
Cuando ella está sola sin nadie
Puedes
hacer lo que desees con el cerrojo
Las cortinas volaran
Cuando el cielo se
venga abajo con el viento
Pero no se llevara su fragancia
Cuando ella te
ofrezca su abundancia de aroma
Intoxicando todo cuanto esté presente"
"Cuando la abrazo
Y me abre sus brazos
Me siento como un hombre en el
país del incienso
Que está sumergido en perfume"
Asi ha llegado el momento de preparar el lecho.
Servidor, te digo:
Pon
lino para su cuerpo,
un lecho para ella de lino real.
Estate atento a usar
lenceria bordada,
esparcida de esencias perfumadas
Pasé por la cercanía de su casa.
Encontré la puerta
abierta.
Mi
hermano estaba en pie al lado de la madre,
Todos sus hermanos y hermanas
estaban con él.
Su amor ha capturado el corazón de cuantos pasaban por el
camino.
¿Qué
perfecto galán que no tiene igual, un “hermano” que es una naturaleza
escogida!
ME
miró cuando pasaba.
Estaba sola para
regocijarme
Cuánto se alegra mi corazón en el
júbilo,
Porque
mi “hermano” me ha visto.
Quiera dios que tu madre conozca mi
corazón.
Vendría a
visitarme.
¿Oh,
Núbit, métele esa idea en el corazón!
Corro a mi hermano y lo
olfateo
Delante
de sus acompañantes.”
Pap. Harris 500 cantos de amor IV, 2,. V 3
En el canto de amor anterior, cuando dice ella que
"olisquea" a su amado, esta es la explicación:
Los egipcios daban un beso
con la nariz y no con los labios como hacían los griegos y como harían ellos
mismos, por imitación, en la baja época.
El amor que por ti tengo se derrama por
mi cuerpo,
como
la sal se funde en el agua,
como la manzana se impregna de grasa
aromática,
como
el licor se mezcla al
vino.
¡Ah!, ojalá puedas tú
apresurarte,
para ver a tu
amada,
como
un caballo en el campo de
batalla,
como
un toro que corre hacia su
forraje.
El cielo regala su amor,
como una llama prende la
paja,
como
una vela atrae al halcón.
(Cantos de amor del antiguo egipto.trad;
B.Folch, editor Olañeta)
Adoro a la Dorada,
alabo su majestad,
celebro a la señora del
cielo,
canto las alabanzas a Hathor, y la gloria de la dama
soberana.
Le imploré; ella atendió mi plegaria
y me envió a mi
señora.
Ella vino para verme,
Y así algo grande me adivino.
Me
regocijé, me entregué al júbilo, sentí la plenitud,
cuando me fue dicho:
“Mira, hela aquí”.
Ahora bien, ante ella que avanzaba, los jóvenes se
inclinaban,
con gran amor
hacia ella.
A mi diosa hice un voto;
pues ella me dio la amada
a lo
largo de tres días, tras habérselo rogado.
Hace ahora cinco días que me ha
abandonado.
(Cantos de amor
del antiguo egipto.trad; B.Folch, editor Olañeta)
¡Ah!, ojalá fuese yo quien lava sus vestidos
durante un mes
entero.
Pues sería feliz con lavar el aceite
que impregna sus
vestidos;
podría ocuparme de su ropa,
y ella me reprendería o me haría
cumplidos.

Su esposa, querida de su corazón,
ama de su casa, de carácter
encantador,
aquella a quien el universo entero dice: “Sé bienvenida,
bienvenida”.
Su esposa amada, soberana de gracia, dulce de amor,
la de la boca exquisita, la
palabra amable,
aquella cuyo consejo es excelente para componer los
escritos;
todo lo que de sus labios salía era como una obra de la
Verdad;
una mujer perfecta, muy honrada en su ciudad,
la que tendía la
mano a todos,
la que decía lo que está bien, y repetía lo que se ama,
la
que hacía lo que aman todos,
a cuyos labios ningún mal acudió,
la que todo
el mundo ama, Renpet-Nefert.
(Cantos de amor del antiguo egipto.trad; B.Folch, editor
Olañeta)
La dulce, dulce
de amor, Mutirdis, sacerdotisa de
Hathor.
La dulce, dulce, de amor, dice el rey Menkheperre.
La dulce soberana, dicen
los hombres.
La soberana del amor, dicen las mujeres.
La hija del rey, dulce de amor,
es la más bella de las
mujeres.
Una doncella como nadie ha visto igual.
Su cabellera es más
oscura que la oscuridad de la noche,
que las uvas, que los frutos de la
higuera.
Sus dientes están mejor alineados que los granos de…
Sus senos se
elevan, firmes, sobre su pecho.
(Cantos de amor del antiguo egipto.trad;
B.Folch, editor Olañeta)
Si se unieran nuestras manos,
recuperaría tu
amor.
¡Oh, corazón mío, te
ruego!
Si mi
amor no
viene a mí esta noche,
sería como un muerto en la tumba.
del Papiro harris
¿Te vas porque los alimentos te vienen a la mente?
¿Eres hombre a quien
conduce el vientre?
¿Te levantas a causa de tus vestidos?
¡Seré la dueña
de un pedazo de lino!
¿Te vas porque tienes hambre?
¿Te alejas porque
tienes sed?
¡Toma mi pecho!
Su contenido te será sobreabundante.
Amor mío, oh tú a quien
amo,
tu amor es mi
deseo.
Todo está listo para ti,
y te digo: “Esto es lo que hay
hecho”.
Vine a cazar pájaros:
en una de mis manos tenía la
trampa,
y en la otra la red,
con el bumerang.
Todos los pájaros de
Punt [5] toman tierra
en el país de Egipto, perfumados de mirra.
El que
llegó primero
se llenó mi cebo.
Su perfume viene de Punt,
sus
garras están llenas de esencias balsámicas;
por amor hacia ti, lo dejaremos volar,
y así estaremos a
solas.
He obrado de modo que oyeras el lamento
de mi bello perfumado
de mirra,
mientras esperabas, allí, cerca de mí,
y yo preparaba mi
trampa.
Ir a los campos es delicioso
Para quien es amado.
(Cantos
de amor del antiguo egipto.trad;
B.Folch, editor Olañeta)
Oh mi amado, mi esposo, mi amigo,
oh gran sacerdote,
no te canses de beber
y comer
de estar ebrio y de amar.
Da una bonita fiesta.
Día tras
día obedece a tu corazón,
y no lo sumas en penas.
¿Qué son los años que no
se pasan en la tierra?
Occidente es un país de sueño y de profundas
tinieblas;
el lugar donde viven quienes un día se fueron,
y que ahora
reposan en sus sarcófagos.
No se despiertan para ver a sus
hermanos.
No ven ni a su padre, ni a su madre,
sus corazones olvidan a sus
mujeres y a sus hijos.
El agua de la vida, de la que todas las bocas se
nutren,
para mí es la sed.
Pues va hacia quienes están en la tierra.
La
sed es mi parte.
El agua está cerca de mí,
y no sé dónde
está,
Desde que viene a este valle.
Dame a beber agua
corriente.
Dime: “Que tu majestad no esté lejos del agua”.
En la orilla,
vuelve mi rostro hacia el viento del norte.
¡Ah, haz que en su dolor, mi
corazón se refresque!
En cuanto a la muerte, un nombre tiene:
“Ven”.
Todos los a ella llamados,
hacia ella van sin tardanza.
Sus
corazones se espantan, pues la temen.
No existe dios u hombre que la
vea,
y sin embargo alcanza a mayores y chicos.
No hay quien pueda apartar
su designio,
ni de sí mismo, ni de sus seres queridos.
A la madre
arranca el hijo,
con más gusto que al anciano

Carta de un viudo a su difunta esposa
Al alma perfecta
Ankh-iri:
¿Qué has hecho contra mí para que me encuentre en las enojosas
circunstancias en las que me encuentro? ¿Qué he hecho contra ti? Has levantado
la mano contra mí, cuando no he hecho nada malo para contigo, desde el tiempo en
que era tu esposo hasta este día. ¿Qué he hecho contra ti que deba disimular?
Sin duda, después de lo que has hecho, me quejaré de ti. (¿Qué he hecho contra
ti?) Llevaré mis quejas contra ti ante los dioses de Occidente, y sobre el texto
que he compuesto y escrito, se nos juzgará, a ti y a mí.
¿Qué he hecho
contra ti? Te tomé como esposa cuando era un hombre joven; estuviste conmigo
mientras cumplía mis diversas funciones. Estuviste conmigo y no te rechacé ni
hice que tu corazón se encolerizara. Así actué mientras fui un hombre joven que
ocupaba altos cargos junto al Faraón (Vida, Salud, Fuerza), sin rechazarte,
diciéndome: “Siempre ha estado cerca de mí”.
Y todo lo que adquiría y
todo lo que a mí venía, por amor
a ti, no lo tomaba, diciéndome: “Actúo según tu deseo”. Mira, puesto que no
dejas en paz a mi corazón, te voy a poner en pleito, de modo que se distinga el
bien del mal.
Mira, mientras instruía a los soldados del Rey (Vida,
Salud, Fuerza) y formaba a la caballería, venían a arrojarse al suelo ante ti y
te traían todo tipo de cosas buenas, y las depositaban ante ti.
Nada te
oculté en los años que viviste; no permití que te faltara nada ni te hice sufrir
en modo alguno, lo que hacía siendo tu amo, y nunca descubriste que te hubiese
engañado a la manera de un campesino que entra en casa ajena. No permití que
nadie me robara lo que te debía: se entregaba donde tú estabas. Y cuando ya no
pude salir según mi costumbre, no obstante todo te procuré, tal como lo hace un
hombre de mi condición cuando se halla en su casa: tu aceite, tu pan, tus
vestidos; te los traían, no los hice llevar a ningún otro sitio… No te he
engañado.
Mira, no reconoces todo el bien que te he hecho: te escribo
para darte a conocer lo que haces. Cuando estabas enferma, con esa enfermedad
que te acosó, te envié el mejor médico, que te cuidó e hizo todo cuanto le
pediste.
Y cuando acompañé al Rey (Vida, Salud, Fuerza) y partí hacia el
sur, y te encontraste en ese estado que fue el tuyo, pasé ocho meses sin comer
ni beber, tal como es costumbre entre los humanos. Cuando finalmente llegué a
Menfis, solicité un permiso al Rey (Vida, Salud, Fuerza) y me dirigí a donde tú
estabas. Lloré mucho con la gente delante de mi casa. Entregué lino y tela para
embalsamarte; hice hilar mucha tela, no escatimé en nada de lo que es bueno,
para que todo te fuera hecho. Mira, tras esto viví tres años en soledad, y no me
volví a casar, a pesar de ser conveniente que un hombre de mi condición lo haga.
Mira, así obré por amor a ti;
pero he aquí que no sabes discernir el bien del mal; seamos, pues, juzgados. Y
mira, de las mujeres de la casa, con ninguna me casé.
Cantos de amor del antiguo egipto.trad;
B.Folch, editor Olañeta)
lamentos fúnebres de plañideras
Su hija Baba
grita:
¡Adónde vas, padre mío!
Su hija Iah-hotep grita:
¡Hacia quién
debo ir, oh, padre mío!
Nehi, su esposa única y amada dice:
¡Adónde, pues,
debo ir sin mi señor!

Tú enriqueces mi corazón y haré por ti todo lo
Que desees cuando esté
sobre tu pecho.
El deseo de ti entorpece mi vista:
Al verte, brillan mis
ojos.
Yo me estrecho junto a ti cuando veo
Tu amor, hombre, gran dueño de mi corazón.
¡Qué bella es mi
hora! Ojalá pudiese durar para mí la eternidad. Cuando duermo
contigo,
exaltas mi corazón;
pero me entristezco si te alejas de mi.
Adoro a la Dorada,
alabo su majestad,
celebro a la señora del
cielo,
canto las alabanzas a Hathor, y la gloria de la dama
soberana.
Le imploré; ella atendió mi plegaria
y me envió a mi
señora.
Ella vino para verme,
Y así algo grande me adivino.
Me
regocijé, me entregué al júbilo, sentí la plenitud,
cuando me fue dicho:
“Mira, hela aquí”.
Ahora bien, ante ella que avanzaba, los jóvenes se
inclinaban,
con gran amor
hacia ella.
A mi diosa hice un voto;
pues ella me dio la amada
a lo
largo de tres días, tras habérselo rogado.
Hace ahora cinco días que me ha
abandonado.
Carta de un viudo a su difunta esposa
Al alma perfecta
Ankh-iri:
¿Qué has hecho contra mí para que me encuentre en las enojosas
circunstancias en las que me encuentro? ¿Qué he hecho contra ti? Has levantado
la mano contra mí, cuando no he hecho nada malo para contigo, desde el tiempo en
que era tu esposo hasta este día. ¿Qué he hecho contra ti que deba disimular?
Sin duda, después de lo que has hecho, me quejaré de ti. (¿Qué he hecho contra
ti?) Llevaré mis quejas contra ti ante los dioses de Occidente, y sobre el texto
que he compuesto y escrito, se nos juzgará, a ti y a mí.
¿Qué he hecho
contra ti? Te tomé como esposa cuando era un hombre joven; estuviste conmigo
mientras cumplía mis diversas funciones. Estuviste conmigo y no te rechacé ni
hice que tu corazón se encolerizara. Así actué mientras fui un hombre joven que
ocupaba altos cargos junto al Faraón (Vida, Salud, Fuerza), sin rechazarte,
diciéndome: “Siempre ha estado cerca de mí”.
Y todo lo que adquiría y
todo lo que a mí venía, por amor
a ti, no lo tomaba, diciéndome: “Actúo según tu deseo”. Mira, puesto que no
dejas en paz a mi corazón, te voy a poner en pleito, de modo que se distinga el
bien del mal.
Mira, mientras instruía a los soldados del Rey (Vida,
Salud, Fuerza) y formaba a la caballería, venían a arrojarse al suelo ante ti y
te traían todo tipo de cosas buenas, y las depositaban ante ti.
Nada te
oculté en los años que viviste; no permití que te faltara nada ni te hice sufrir
en modo alguno, lo que hacía siendo tu amo, y nunca descubriste que te hubiese
engañado a la manera de un campesino que entra en casa ajena. No permití que
nadie me robara lo que te debía: se entregaba donde tú estabas. Y cuando ya no
pude salir según mi costumbre, no obstante todo te procuré, tal como lo hace un
hombre de mi condición cuando se halla en su casa: tu aceite, tu pan, tus
vestidos; te los traían, no los hice llevar a ningún otro sitio… No te he
engañado.
Mira, no reconoces todo el bien que te he hecho: te escribo
para darte a conocer lo que haces. Cuando estabas enferma, con esa enfermedad
que te acosó, te envié el mejor médico, que te cuidó e hizo todo cuanto le
pediste.
Y cuando acompañé al Rey (Vida, Salud, Fuerza) y partí hacia el
sur, y te encontraste en ese estado que fue el tuyo, pasé ocho meses sin comer
ni beber, tal como es costumbre entre los humanos. Cuando finalmente llegué a
Menfis, solicité un permiso al Rey (Vida, Salud, Fuerza) y me dirigí a donde tú
estabas. Lloré mucho con la gente delante de mi casa. Entregué lino y tela para
embalsamarte; hice hilar mucha tela, no escatimé en nada de lo que es bueno,
para que todo te fuera hecho. Mira, tras esto viví tres años en soledad, y no me
volví a casar, a pesar de ser conveniente que un hombre de mi condición lo haga.
Mira, así obré por amor a ti;
pero he aquí que no sabes discernir el bien del mal; seamos, pues, juzgados. Y
mira, de las mujeres de la casa, con ninguna me casé.
Fuente:
Siegfried Schott
edicion española J. de Olañeta
La hermana pasa el día debajo de mis ramas,
junto asl
hermano,
ebria de vino de uva y granada,
por la fragancia
de la resina, bañada.
( íbidem , rº 16, 21 y ss.)
Cuando la beso y separa los labios,
¡Grande es mi alegría!
Pese a no haber probado la cerveza.
(vaso Cairo 25218 +
IFAO 1266 , línea 16)
Mi corazón palpita precipitadamente
Cuando pienso en mi amor por ti
Él no me permite
actuar como una persona
brinca en su sitio.
No me permite vestirme,
Ni envolver mi pañuelo a mi alrededor;
No me pinto los ojos,
Ni tan
siquiera estoy ungida.
"No esperes, ve hacia allí" me dice,
tan pronto
como pienso en él;
Mi corazón, no actúes tan estúpidamente,
¿Por qué te
haces el tonto?
Permanece quieto,
El hermano viene hacia ti
Y muchas
personas te observan
No dejes que la gente diga de mí:
"¡Una mujer ha
fracasado en el amor!"
Permanece tranquilo cuando pienses en él,
¡Mi corazón, no
palpites!
Quien guste del campo,
se halla en el país de La Dorada.
Que le
traigan agua, a quien le gusta beber.
¡Ah, no se ha hartado de
lágrimas!
Mi corazón no deja de llorar.
Está acostado y se vuelve un
cadáver,
como si fuera a abandonar la tierra.
Se va y aflige a las dos
viudas.
¡Háblame, Osiris, yo soy Isis!
-----
¡Ah mi señor, ahora estás cerca de mi!
Hoy te veo: tu perfume es el de
Punt.
Las damas te desean la bienvenida.
Todos los dioses juntos se
regocijan.
Regresas a tu mujer.
Su corazón late de amor por ti.
Te toma en sus
brazos. No estás lejos de ella.
Es feliz al ver tu belleza
__----
Siete días llevo a mi amada sin ver,
Y sobre mi se abate ya la
languidez.
Mi corazón se siente pesado
Hasta mi propia vida he
olvidado.
Cuando los médicos me vienen a sanar.
Suus remedios no me
curan,
Lo magos no hallan remedio
No se descubre mi
enfermedad.
Pero si me dicen: “Mira, ella está aquí”,
Pronto vuelvo en
mí
Su nombre es lo que me reconforta,
Las idas y venidas de su
mensajero
Mantienen a mi corazón eterno.
Mi amada es para mi el mejor
de los remedios,
Para mi es más que un formulario,
Su venida es mi
amuleto,
Recobro la salud cuando la veo.
Cuando abre los ojos,
Mi
cuerpo de nuevo es joven.
Cuando habla, me hace fuerte.
Cuando la tomo en
mis brazos, aparta de mi todo mal.
Ahora de mi se ha alejado, siete días hace
ya.
|
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-----
Oh, dios mio,mi amigo
cuanto me gusta sumergir mi cuerpo
bañarme delante
de tí.
Que mi belleza se deje ver
envuelta en mi tunica de finisimo lino
real
cuando la tela esta empapada.
Penetro en el agua contigo.
Cuando
salgo voy hacia tí
llevando en la mano un pececito encarnado
esplendido
como una joya entre mis dedos.
!Ah! ven, mirame."
La contestación del
galan resulta igualmente...acuatica, lo que no resulta extraño en un país que ha
hecho del Nilo un dios.
"el amor de mi hermosa esta en la otra orilla.
Un brazo del
río nos separa;y el cocodrilo vigila en un campo de arena.
Penetro en el
agua, me sumerjo en las ondas;
mi corazón no teme a la corriente;
para mí
el agua es tan segura como la tierra.
Soy fuerte porque así me hace su amor,
capaz de desafiar los
peligros del golfo."